Indígenas empiezan a cuestionar sus relaciones género Trabajos académicos deben servir al diseño de políticas: IVM
Testimonios de las totonacas: del conformismo a la rebeldía
Cambios económicos las han puesto a tomar decisiones

Martha Mendoza, Sara Ladrón de Guevara, María Bethi Rodríguez, en la presentación de Las mujeres totonacas. Foto: Javier Hernández
Javier Hernández Alpízar.– Retomar las experiencias de la academia para el trabajo de diseñar políticas gubernamentales, propuso Martha Mendoza Parissi, al comentar el libro Las mujeres totonacas en Veracruz de la doctora María Bethi Rodríguez Aragón, durante su presentación en Humanidades el 3 de marzo.
Las reflexiones que pueden hacerse sobre las relaciones de género entre los totonacos, a partir de la lectura de los cinco capítulos del libro, le parecieron a la directora del Instituto Veracruzano de las Mujeres muy similares a las que han conocido, desde el IVM, en la Sierra de Santa Martha, en Zongolica y en Chicontepec. En todos los casos, permea la concepción judeocristiana del cuerpo.
Las concepciones de sexo y de género se reproducen en el ejercicio del poder, en lo simbólico y en lo práctico. Por ejemplo, explicó, en cómo la relación sexual placentera se ve cómo pecado para las mujeres, por lo que tienen que limitar su placer.
Aunque no es el tema central del libro, sí aparece la violencia en la vida de las mujeres totonacas. En ese sentido, dado que el IVM trabaja con una perspectiva de género, es conflictivo pensar en la concepción de las relaciones entre hombres y mujeres en las poblaciones indígenas, ya que el IVM considera que se deben respetar las costumbres indígenas, pero no cuando entran en conflicto con los derechos de las mujeres.

María Bethi Rodríguez muestra su libro. Foto: Javier Hernández.
La directora del IVM reconoció que ese conflicto, entre los derechos de las mujeres y las creencias y costumbres tradicionales que otorgan un rol subordinado a las mujeres, no solamente ocurre en el campo, sino en la población urbana.
Ella encontró en el libro de Rodríguez Aragón que mujeres, incluso de más de 50 años, empiezan a cuestionarse si la forma en que viven con sus parejas es la adecuada.
El libro Las mujeres totonacas en Veracruz deberá tener efectos en el diseño de las políticas públicas. Mendoza Parissi puso un ejemplo: la violencia obstétrica. Las mujeres indígenas no deben ser obligadas a parir en una posición supina (acostadas boca arriba), ya que ellas tienen la cultura de parir de pie o en cuclillas, lo cual les facilita el alumbramiento, y tienen derecho a que respeten su cultura.
No se deben aceptar las costumbres indígenas sólo en los casos en que transgredan los derechos humanos de las mujeres, redondeó Mendoza Parissi.
Los antropólogos comentaron el libro desde diferentes perspectivas académicas. La arqueóloga Sara Ladrón de Guevara, directora del Museo de Antropología de Xalapa con un texto titulado "Del perfume de la vainilla a la pestilencia del petróleo", comentó que en las voces de las mujeres que hay en el libro se va del conformismo a la rebeldía en unos cuantos párrafos.
Ladrón de Guevara comentó, incluso a partir de las fotografías de las totonacas en la portada, cómo hay transiciones y cambios en el modo en que viven como mujeres de diferentes generaciones y momentos históricos.
La antropóloga Sofía Larios León comentó que, a contrario del concepto de Aguirre Beltrán sobre regiones de refugio donde las culturas indígenas son "autocontenidas", en Las mujeres totonacas en Veracruz se muestra cómo los procesos y transformaciones históricos, de la economía a la política, han influido en Zozocolco de Hidalgo, donde se centra la investigación, desde la revolución mexicana, pasando por las plantaciones de vainilla y café, a la explotación petrolera.
Esos cambios fueron haciendo que las mujeres entraran en el mercado laboral, e incluso llegaran a emigrar a ciudades, que aporten dinero al hogar y, en muchos casos, que queden en el papel de tomar decisiones en la casa.
Además de la riqueza de las historias de las mujeres totonacas, el libro comparte una bibliografía sobre libros que analizan el concepto de género y sobre investigaciones que estudian la región de Papantla.
Andrés Hasler, antropólogo lingüista, comentó que se halla en el libro cómo las mujeres cambian desde una raíz prehispánica y novohispana, y por ello también judeocristiana, a la "moderna globalizada", que siempre usa el antropólogo entre comillas.
En el repaso de voces de mujeres totonacas de varias generaciones, comentan la sexualidad, la maternidad, aborto y temas relacionados con su cuerpo.
Las primeras mujeres recuerdan cómo Zozocolco de Hidalgo, que estaba en manos de los carrancistas, fue invadido por tropas villistas que violaron a las mujeres y saquearon el pueblo.
La modernización que introdujo la explotación petrolera llevó a los hombres a ganar dinero como proletarios en Poza Rica, y también a las cantinas y los prostíbulos, donde encontraron una nueva manera de reafirmar su masculinidad. (La cual será tema del siguiente libro de María Bethi Rodríguez Aragón).
En toda esa historia y los cambios que va introduciendo entre los totonacos, el libro va estudiando cómo ven su sexualidad, desde las abuelas que condenan el aborto, el divorcio, las minifaldas y pantalones hasta las jóvenes que van aceptando la minifalda, el short, los pantalones y los cosméticos, en una era mercantilista en la cual el ritual de los voladores devino espectáculo.
Los comentadores recomendaron al auditorio que lea Las mujeres totonacas en Veracruz de la doctora María Bethi Rodríguez Aragón. |