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"Lo importante es lo que las indígenas quieren para sí mismas"
Mujeres totonacas que hablan y que vuelan
Indígenas transgresoras, ayer "brujas" hoy "locas"
Se atrevieron a hablar de su sexualidad


Iraís Hernández Suárez lee su comentario. Foto: Javier Hernández.

Javier Hernández Alpízar.– "Mujeres que hablan y mujeres que vuelan", es el título del texto con el que la antropóloga Iraís Hernández Suárez comentó el libro Las mujeres totonacas en Veracruz de la doctora María Bethi Rodríguez Aragón durante su presentación en el salón azul de Humanidades el 3 de marzo.

Desde su conocimiento de la historia novohispana, Hernández Suárez prefirió destacar los aspectos transgresores de algunas de las 77 mujeres totonacas de cuatro distintas generaciones, 23 de las cuales dieron su testimonio como historia de vida, en el libro de Rodríguez Aragón. "Me quedé con la idea y la imagen de las mujeres transgresoras" dijo Iraís Hernández.

Alguna mujeres totonacas vuelan, gracias a la conversión del ritual de los voladores en espectáculo y a cierto relajamiento del ritual, pues originalmente la sola presencia femenina cerca del palo para volar era considerada peligrosa, desde el simbolismo mágico religioso. 

La antropóloga hizo la comparación entre estas voladoras y las brujas, quienes eran procesadas, acusadas de volar y de encantar a los hombres, en la época novohispana. Lo cual ha sido recogido en el folklor, en la canción que dice: "¡Ay, qué bonito es volar, a las dos de la mañana!", titulada La Bruja, cuyos versos citó como epígrafe Iraís Hernández.

Estas mujeres jóvenes totonacas vuelan a plena luz del día y para ello tuvieron que transgredir la prohibición de sus padres y sus novios. 

Así como en la Nueva España las llamaron "brujas", a ellas las tildan de "locas". Pero el hecho de que algunas mujeres sean voladoras es ya una transgresión del ritual.

La otra transgresión es que las mujeres hablen. Siempre fue muy criticado que las mujeres hablaran entre sí: que sepan muchas palabras secretas y verdades que se cuentan entre ellas.

La autora de Las mujeres totonacas, explicó Hernández Suárez, asume una postura etnográfica posmoderna, y por ello da la voz a los sujetos. Es una transgresión el que la mujer totonaca hable acerca de su sexualidad. Son mujeres totonacas que se han transformado en respuesta a un orden social distinto. Al igual que las voladoras, las mujeres que hablan son transgresoras.

En los comentarios de los presentadores se enfatizó que las más tradicionalistas creencias totonacas (expresadas por las abuelas, y que van variando y matizándose en las posteriores generaciones), sincretizadas con lo náhuatl y lo judeocristiano, hay una subordinación de las mujeres frente a los hombres. Así que las preguntas de las reporteras a la investigadora Iraís Hernández, al final de la presentación del libro, fueron por esa situación, la de los derechos de las mujeres y el conflicto con algunos "usos y costumbres". 

La antropóloga contestó. "Habría que hacer la distinción entre derecho positivo y derecho consuetudinario. Las prácticas culturales indígenas, siempre y cuando respeten los derechos de las mujeres tendían que ser mantenidas, como planteó la licenciada Mendoza Parissi (del Instituto Veracruzano de las Mujeres). Habría que hacer una revisión mucho más precisa de cómo se están realizando las prácticas indígenas." 

¿Hay avances?, le preguntaron. "Si hablamos de los derechos de las mujeres en términos del discurso oficial y de lo que se establece en el discurso, sí. Sí ha habido avances,  por supuesto, creo que antes se ignoraba y se mantenía al margen la situación que viven las mujeres."

– Las mujeres indígenas están cuestionando su situación, comentamos. 

La investigadora asintió: 

– Por eso es que planteo que la mujer que habla es transgresora, porque durante muchos años lo que se mantuvo es el silencio de las mujeres, voces que callaban, que sufrían en silencio. Lo importante ahora es que en estos espacios se les empiece a dar voz a esas mujeres. Que a través de un trabajo, como el que realiza la doctora Bethi Rodríguez, se pueda establecer lo que ellas quieren, lo que ellas están planteando para sí mismas. Es lo importante.

– ¿Hay casos en que las mujeres indígenas encuentren en su tradición asideros que las posicionen mejor?

– Ojalá. Es un trabajo que falta por hacer, el cómo recuperar en los discursos fundacionales una posición de la mujer que le permita adquirir otro rol, donde se sienta mucho más sólida en su papel en la sociedad. Faltaría.

La investigación comentada por la antropóloga entrevistada muestra cómo las mujeres han ido cuestionando la tradición e introduciendo o aceptando cambios en las relaciones entre géneros.
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